Con el ritmo frenético que tiene nuestra vida cotidiana, estamos muy acostumbrados a hacer todo lo más rápido posible y, generalmente, limpiamos nuestra casa o apartamento de un modo automático y superficial. La «rutina clásica» de limpieza generalmente incluye: pasar la aspiradora y el trapo, quitar el polvo de los muebles, y sacudir las alfombras, pero terminamos por olvidarnos de algunos rincones importantes.

Casi nadie recuerda fijarse en las puertas de la casa y también los muebles de la cocina que están entre los elemenos más dejados de lado pero que, sin embargo, con el tiempo acumulan suciedad y dan la impresión de una falta de atención en la limpieza del hogar.

Los muebles y aberturas pueden ser de diferentes materiales, pero muchas veces se convierten en víctimas de los humos y las acciones en la cocina, por lo que presentan manchas de comida y suciedad de los fogones.

En realidad dejarlas limpias y relucientes es más fácil de lo que se puede llegar a pensar. Bastan unos pocos minutos y seguir estos consejos para dejar todo desinfectado y como nuevo.

1) Quitar el polvo

Independientemente del material de las que estén hechas las superficies a limpiar, el primer paso a cumplir es quitar el polvo con un trapo húmedo. Debes hacerlo con cuidado y podrás eliminar cualquier traza de polvo tanto en el interior como en el exterior del mueble. Se trata de un trabajo para realizar de manera cuidadosa porque el polvo tiende a escabullirse y entrar en los espacios más internos provocando atascos. En ese caso, un pequeño cepillo puede serviros de ayuda. 

2) Agua y jabón: el método más sencillo:

Utiliza agua y jabón, frotando con una esponja no abrasiva sobre el área a limpiar. Sucesivamente enjuaga con un trapo de microfibra. Éste método se adapta a todos los materiales, pero presta más atención a la madera porque tiende a absorber el agua y a hincharse. En este caso disminuye la cantidad de agua y seca rápidamente. Para las manchas más difíciles puedes probar con el alcohol desnaturalizado, que es un producto muy económico pero que funciona muy bien. No te olvides de prestar atención también al agua que utilizas. Si contiene demasiado hierro y calcio podría oxidar o corroer el material de las puertas. 

3) Usa un detergente natural

Para las tareas de limpieza, puedes confiar en un detergente hecho en casa que es una solución estupenda. De este modo evitarás el riesgo de utilizar productos demasiado corrosivos para las superficies de tus muebles. En un pequeño cazo o barreño, vierte un poco de agua y añade una cucharada de bicarbonato. Mezcla la composición, hasta que el bicarbonato se disuelva bien. Atención: esta solución se aconseja solo para algunos materiales tales como el acero, cristal y laminado, pero a evitar sobre la madera. Para la limpieza de las puertas de madera se aconseja utilizar un trapo suave, o en su alternativa de microfibra, humedecido con agua y un detergente natural. En cualquiera de los casos, coge el trapo y sumérgelo en el líquido. A continuación frótalo sobre la superficie a limpiar siguiendo unos movimientos circulares para de evitar dejar marcas. Enjuagad a menudo, y para finalizar secad los halos con un paño absorbente.

4) Vinagre blanco para hacerlas brillar

Para que las puertas de los armarios de cocina tengan un brillo envidiable, puedes optar por un método natural. El vinagre de miel es un óptimo blanqueador que puede ser utilizado en un modo muy simple. Debes verterlo sobre un trapo húmedo y así frotar la superficie a limpiar. De esta manera no solamente conseguirás que las superficies que la cocina quede con sus muebles relucientes, sino que también ayudarás a prevenir la formación de moho a parte de desinfectar y ahuyentar insectos como las hormigas o polillas.

5) A evitar absolutamente

Evita el uso de cremas, sustancias abrasivas y espojas, estropajos o cepillos metálicos para las superficies en cristal, laminados y acero. No a la acetona, al amoníaco y al alcohol sobre la madera, acero y aluminio. En particular, se desaconseja utilizar quitamanchas y lejía sobre los laminados barnizados.

Si te ha gustado el artículo, ¡compártelo en Facebook con tus amigos!